El doctor Ernesto Infeliz no encontraba ocio en su domingo, ni lugar en su cajón para guardar dos fotos en blanco y negro (quizá sean a color, pero su apellido lo limito siempre y con esfuerzo las vera de color sepia)…
Sus espaldas estaban escritas con tinta negra, y cada una de ellas plasmaba su fecha correspondiente junto a una nota: La primera: 1896 “la vuelta al mundo”-Emmanuel descompuesto y Maria embarazada-
La segunda: 1936 “tu sombra no es comida” -Leonardo superado y Tadeo incomodo-
A nuestro doctor lo ponía incomodo saber que eran las 11 de la mañana y lo mas extremo de sus emociones se habrían escapado con esas fotos.
Miro por esas ventanas viejas y tras esos vidrios mugrientos (mugre, mugre).
Recordó lo gris que era el cielo, y al aproximarse más al polvo, apoyando su nariz para su sorpresa el pasto estaba más blanco que nunca.
Esto lo incentivo a pensar que sus fotos eran demasiado hermosas para guardarlas, para consecuencia la idea ya se proyecto en su cabeza en forma de palabras “buscar unos lindos marcos. Colgarlos en el baño”-, sin mas preámbulos el. Infeliz tomo su tapado, un billete de 50 y dos de 5 (Ernesto odia las billeteras, documentos, credenciales, tarjetas, entre otras cosas) los hizo un bollito, los guardo en su bolsillo giro la llave dos veces y salio a sus afueras acromatizadas, nuestro doctor siente aire en los pies al salir de su casa (como lo hace al llegar).
Sus espacios crecieron y su mirada sobre el cuadro llamado “vida” le pareció como rara vez interesante, pensó que esta vez toda seria diferente - tenía una meta por concretar- una sonrisa sin experiencia lo sorprendió achinandole un poco los ojos, entorpeciendo aun mas su caminar.
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