
Dentro de una botella asfixiante incomprensiblemente nació un niño de ojos tristes y de días oscuros.
Dentro de esa botella el niño tenía una mirada parcial de las cosas: un medio ocaso, un medio vivir y un medio morir.
El niño de ojos muertos vivía con un dolor grandísimo, su botella era muy diferente a la que algún día le dio vida a su madre la cual nunca conoció por los kilómetros que separan la mierda del norte de la del sur.
El niño ya no era niño, mas ya era un hombre viejo moribundo, un hombre viejo soñando con el norte, sufriendo en su botella, un hombre viejo con una media vida y un medio amor.
La vida dentro de una botella puede ser intensa y pasional, el mundo es mundo y el corazón late según la situación que regala el medio.
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