
En un mundo oscuro lleno de inutilidades, un pequeño marinero frustrado que navegaba los mares en busca de un sentido que le haga descubrir el verdadero motivo de su navegación se topo con una gaviota que revoloteaba la noche llena de estrellas y le acariciaba el alma con su aleteo entrecortado. La gaviota descendió muy suavemente y se poso en el hombro del marinero. En un principio la pequeña presencia del ave incomodo al hombre solitario, pero con el paso de las horas y el constante peso en su hombro el marinero sentía en su pecho esa sensación de regalo, de sorpresa sin especulación.
Al tercer día de la estadía del ave en el hombro humano, el marinero entro en un sueño perturbador: el ave ya no era una gaviota sino un cuervo azabache y con el delirio de la palabra el cuervo le explico que el sentido de una navegación errante es lo que el estaba emprendiendo. También nombro un faro con una luz moribunda, el cual lo estaba esperando para revelarle las carnes en la noche perdida.
El marinero tembló de miedo y trato de despegar al cuervo de su hombro, el cuervo aullaba como un lobo, le entorpecía su oído monótono por el mar de años.
Despertó allí junto al nacimiento de la mañana y a la agonía de la obviedad.
Abrió los ojos compadecido del sol que lo acusaba a una tarde esclava.
Vio un cielo abierto, partido al medio desde el suelo de maderas podridas de su añejo barco. Pensó en su madre y narro una pequeña descripción:
Mi madre era una bella jorobada, tenia el pelo diferente cada día -según la vida que latía en su corazón-.
Era pequeña como sus ganas de vivir, tenia arsénico en las venas, por eso agonizaba en cada despertar, su boca era una incógnita. Pero de sus ojos puedo hablar sin especulaciones absurdas e hipócritas.
Sus ojos solo conocían un brillo y no precisamente el de la felicidad.
Si yo en un sueño perturbarte cargo a un ave en mi hombro ella cargaba con la señora muerte en su espalda.
El pobre hombre despertó llorando, al abrir los ojos vio como de una nube se desprendió una gaviota. Cerró los ojos, una lágrima le recorrió el rostro. Trato de recordar el rostro de su madre.
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