
Capitán nuestro barco se hunde y las esperanzas casi me rozan, al igual que la artrosis de mi papa.
Tu voz es casi el mar, pero marcando la diferencia los peses en tu vos están sin vida.
Capitán la madera de este barco esta añejamente podrida como el día que yo me descompuse y me convertí en un rió tribal y oscuro, casi como tus ojos, casi como el punto que dice con voz de fin hasta acá llego mi santa línea.
Capitán anoche vi un faro, un hermoso y luminoso faro, pero ahora que veo su cara y siento como este barco busca tocar el fondo del mar, me entristece pensar que quizás solo fue un sueño, en su momento el mas hermoso y ahora el mas espantoso por mostrarme lo que deseo, por jugar con la luz en la oscuridad prematura de mi inocente corazón de cristal, no por lo puro, sino por lo frágil.
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